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En esta oportunidad continuamos con los datos históricos del acero, precisando sus orígenes.

Todas las civilizaciones antiguas fueron desarrollando a lo largo de su historia, distintas aleaciones de hierro con carbono, que pueden considerarse “aceros”, sobre todo porque se percataron de las enormes posibilidades que brindaba el material.

Es por lo anterior que podemos encontrar desarrollos metalúrgicos simultáneos en lo referente al acero, en distintas civilizaciones. En el siglo III a.C., en la India ya existían crisoles para fundición de hierro con carbón, que daban por resultado aceros que aún hoy, 2300 años después, son funcionales y muy valorados.

En Europa, durante el siglo II a. C. se empezó a producir acero de gran calidad, destacándose por las armas producidas con el famoso acero de Toledo o las espadas de acero de Damasco.