Uno de los problemas más comunes en las estructuras de acero es la susceptibilidad a la corrosión. Debido a esto, en Curvotechos queremos compartir información valiosa para prevenir los efectos de este fenómeno.

La oxidación o corrosión del acero ocurre cuando queda expuesto al oxígeno o al aire, por lo tanto, el efecto se acelera cuando otros agentes están presentes, como la lluvia o el aire húmedo, así como la sal del agua de mar.

Es importante utiliza acero inoxidable, ya que, gracias a la mezcla de diversos metales, presenta una mayor resistencia.

También, puedes aplicar un recubrimiento de zinc, otro metal generalmente galvanizado capaz de proteger pequeños objetos fabricados como anillos de amarre, pernos, mordazas, cadenas, grilletes, tuberías de agua y más.

Plásticos especiales también funcionan como un recubrimiento, aunque este método suele ser un poco más caro, ya que implica el uso de talleres especializados.

El pintar el acero con pinturas especiales es el método más común contra la corrosión: la capa inferior deberá estar basada en zinc, mientras que la segunda y tercera capa será una solución de epoxi sobre base de brea.